11 juli 2008

El Bloqueo a Cuba

Por: Comité de Solidaridad con Cuba Gladys Marín Millie (Chile)

El 1 de enero de 1959, las luchas revolucionarias en Cuba contra el régimen dictatorial culminaron victoriosamente. Accedió al poder el movimiento popular revolucionario liderado por Fidel Castro.

Las medidas adoptadas por el Gobierno Revolucionario destinadas a recuperar las riquezas del país y a ponerlas al servicio del pueblo propinaron un golpe mortal a los intereses de los grandes monopolios norteamericanos que durante más de medio siglo saquearon los recursos de la Isla y dominaron a la nación cubana.

En un documento desclasificado en el año 1991, se conoció que el 6 de abril de 1960, (un año antes de la invasión organizada por los EE.UU. contra Cuba), el entonces Subsecretario de Estado Adjunto para los Asuntos Interamericanos, Lester Dewitt Mallory, escribió lo siguiente en un memorando discutido en una reunión encabezada por el Presidente de Estados Unidos: "No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno".

Como la primera respuesta de un primer bloqueo parcial en los dos primeros años se hizo infructuosa, el gobierno de EE.UU., mediante la Ley de Ayuda Extranjera (Sec. 620) de septiembre de 1961, declaró el bloqueo total contra Cuba a partir de las 12.01 AM del 7 de febrero de 1962.

Las represalias de EE.UU. se han mostrado contundentes y abusivas desde esa misma fecha. Las sanciones encaminadas a doblegar a la Revolución se sucedieron vertiginosamente convirtiéndose en un bloqueo total, una guerra económica que la poderosa nación del Norte ha venido imponiendo durante cuarentaiseis años sobre el que otrora fuera uno de sus enclaves preferidos en el Hemisferio Occidental. Con Bush en la Casa Blanca ha recrudecido el bloqueo con nuevas sanciones económicas, que incluyen entre otros aspectos la persecución de la actividad de las empresas, las transacciones financieras internacionales de Cuba, y estos últimos años el robo descarado de marcas comerciales (Por décimo año consecutivo, bajo el amparo de la Sec. 211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones Consolidadas Suplementarias y de Emergencia, el gobierno de Estados Unidos continúa las acciones para robar las marcas cubanas internacionalmente reconocidas Havana Club y Cohiba) y robar además la casi totalidad de los fondos cubanos congelados en EE.UU.

Otras muestras: la American Express Travel Related Services debió afrontar una multa por 16.625 dólares porque una subsidiaria en México vendió paquetes turísticos a Cuba. Las manos largas del bloqueo contra Cuba investigan en Internet, en cuyo ciberespacio el Departamento del Tesoro encontró culpable a una conocida agencia de viajes norteamericana, a la que castigó por violar las sanciones de la "Ley Helms-Burton". El gobierno de Estados Unidos multó con casi 183.000 dólares a Travelocity, agencia de viajes por Internet, cuyo único delito fue reservar vuelos hacia Cuba.

Alexander Acosta, Fiscal Federal de Florida (EE.UU.), reconoció en el año 2006 que un grupo integrado por diferentes agencias del gobierno de norteamericano vigila el cumplimiento del bloqueo impuesto por este país a Cuba y "perseguirá con firmeza" a las empresas que comercien de algún modo con dicho país. El equipo de la Fiscalía de Miami, denominado "Grupo de Trabajo para el Cumplimiento de las Sanciones a Cuba", está integrado además por el FBI, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), el Departamento de Comercio, la Guardia Costera, la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El objetivo fundamental de este Grupo es perseguir, de manera rigurosa y agresiva, las violaciones de las regulaciones del bloqueo y encausar a los infractores. Este Fiscal advirtió que aquellos que violen las normas del bloqueo a Cuba, podrían recibir penas de hasta diez años de cárcel y multas de 250 000 dólares, y hasta un millón de dólares en el caso de las corporaciones.

El 14 de agosto del 2006 el Consejo Nacional de Iglesias de EE.UU. informó que el Departamento del Tesoro le impuso una multa a la Alianza de Iglesias Bautistas ascendente a 34 mil dólares, alegando que algunos de sus miembros y feligreses de otras iglesias "hicieron turismo" durante una visita a Cuba con fines religiosos.

En otro ámbito, el banco suizo UBS tuvo que pagar 100 millones de dólares de multa a EE.UU. por ayudar a Cuba, y otros países vetados por el imperialismo, a cambiar viejos billetes de dólar por otros nuevos. Los bancos HSBC, Barclays, Credit Suisse, Royal Bank of Canadá y Bank of Nova Scotia, fueron obligados a cerrar cuentas de empresas cubanas, y redujeron las operaciones vinculadas con la Isla desde el año 2006, para cumplir con las regulaciones imperialistas. Por esta razón, cuesta entonces mover divisas desde y hacia Cuba, porque los bancos internacionales que lo hacen son sancionados, por las represalias estadounidenses.

También en los comerciantes latinoamericanos ha logrado el Departamento de Estado un temor generalizado, ya que por trabajar con la Isla pueden ser vetados para trabajar en EE.UU., y aparte de esto, en dicho país le cierran los puertos a los barcos que cargan o descargan mercaderías en la Isla. El imperialismo busca por estas vías paralizar la actividad económica de Cuba.

Los daños económicos directos causados por el carácter extraterritorial del bloqueo y la aplicación durante 46 años, han alcanzado niveles sin precedentes a partir del denominado Plan Bush, rebasando ya los 89 mil millones de dólares, y su impacto se percibe en todos los ámbitos de la economía y sociedad cubana, en particular en aquellas más sensibles como los alimentos de consumo diario, el transporte, el vestuario, la educación, la cultura, la salud pública y en la calidad de vida en general del pueblo cubano.

Al no tener acceso a las fuentes de financiamiento internacionales (Banco Mundial, FMI, BID y otros), los créditos que se obtienen son con altos intereses o los productos deben comprarse en efectivo, lo que lleva implícito limitar las posibilidades de satisfacer las necesidades aunque exista la voluntad política y del estado de hacerlo. El cerco impuesto por Washington a Cuba implica disposiciones y regulaciones de carácter unilateral que obstaculizan desde el funcionamiento de una empresa hasta la atención médica a niños enfermos o discapacitados.

En dichos 46 años el gobierno de la CIA ha negado a Cuba el acceso a necesarios equipos de alta tecnología médica; se niega a empresas cubanas la adquisición de medicamentos y otras mercancías, no sólo de compañías norteamericanas sino también de sus filiales, incluyendo terceros países; el Departamento de Estado instituyó una extraña lista de "hospitales denegados", impidiendo hasta la compra de válvulas protésicas usadas en los casos de niños con arritmias, y de marcapasos cuya implantación en los menores puede evitar cirugías complejas. Recientemente los funcionarios del gobierno imperialista obstaculizaron la posibilidad de que Cuba acceda a una tecnología molecular en la especialidad de transplante renal, y bloquearon la donación de un laboratorio hecha por una ONG extranjera, necesario para la atención a los pacientes del programa, esto sólo porque incluía equipos fabricados en Estados Unidos. La medida pone en riesgo la vida de personas. El imperialismo niega a los niños cubanos recibir el fármaco inhalatorio "Sevorane", de la compañía norteamericana Abbott, que es el mejor para la anestesia general pediátrica, debiendo usarse sustitutos de menor calidad. Los menores aquejados de arritmias no pueden ya recibir marcapasos que vendía la empresa norteamericana Saint-Jude, obligada a terminar contactos con Cuba debido a la fuerte presión imperialista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros. En la ONU, el Canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque solicitó a la delegación norteamericana que explicara a la Asamblea General "por qué los niños que sufren de arritmia cardiaca son vistos por ellos como enemigos del gobierno norteamericano". Seguramente el presidente Bush explicará diciendo que esos niños cubanos son "víctimas colaterales" de su guerra contra Cuba.

En el ámbito de la educación se impide la adquisición de medios de enseñanza e instrumentos de laboratorios sólo porque se usaron componentes estadounidenses en su fabricación. Por otro lado, centenares de marinos perdieron sus empleos cuando empresas norteamericanas adquirieron las unidades de cruceros turísticos donde habían sido contratados, y se adoptó como primera medida el despido del personal cubano.

Por el lado de Cuba pasa un enorme cable submarino que lleva la comunicación de Internet por el mundo. El bloqueo norteamericano no le permite a este país hacer uso de dicho conductor, lo cual lo obliga a usar solo señal de satélite, que le encarece considerablemente el acceso a la red.

Desde la Conferencia Naval de Londres, de 1909, es un principio aceptado en el Derecho Internacional que: "El bloqueo es un acto de guerra", y siendo así, sólo es entendible su empleo entre "partes beligerantes". No existe, por otra parte, norma del derecho internacional que justifique el llamado "bloqueo pacífico", el cual fue práctica de las potencias coloniales del siglo XIX y a principio del pasado.

La Humanidad debe tomar conciencia de que este bloqueo comercial, económico y financiero, de carácter extraterritorial, está dirigido por el Gobierno de los Estados Unidos, ejercido para someter intencionalmente al pueblo cubano y sus niños a condiciones de existencia que le pueden acarrear daños físicos, totales o parciales, para debilitar su decisión de luchar y vencer. Sin duda una flagrante violación masiva y sistemática hacia los derechos humanos de dicho pueblo.

La sistemática acción del bloqueo para que los productos y servicios no se exporten, ocasiona un freno al desarrollo económico del país; tal acción expresa una falta extrema de ética, humanismo y también una burla a las disposiciones del Derecho Internacional.

Múltiples pronunciamientos de las Naciones Unidas condenan esta agresión. La Resolución 2625, de 24 de octubre de 1970 establece que "Todo Estado tiene el derecho inalienable de elegir su sistema político, económico, social y cultural sin injerencia en ninguna forma por parte de ningún otro Estado".

Desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha venido aprobando cada año con creciente mayoría la Resolución titulada "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba". Dicho Acuerdo reafirma los principios de igualdad soberana, no intervencionismo y no injerencia en los asuntos internos, la libertad de comercio y navegación internacionales; pero la respuesta del gobierno imperialista es de oídos groseramente sordos y un total desacato; así, lejos de suprimir el bloqueo y toda legislación que lo conforma, ha promulgado nuevas leyes como la Torricelli y la Helms Burton, cuyas regulaciones extraterritoriales afectan la soberanía de otros Estados y los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción. La última votación acontecida en el organismo internacional en Octubre del año 2007, con 184 Estados a favor de la Resolución, y solo 4 en contra, representa sin lugar a dudas la opinión mundial de repudio y condena al bloqueo (solo votaron a favor: EE.UU., Israel, Islas Marshall y Palau) . Quedó en claro una vez más ante la comunidad internacional que esta acción abusiva en contra de Cuba por el Gobierno de los Estados Unidos es brutal y genocida, y su objetivo es la desaparición del Estado cubano, y la destrucción de sus elementos cardinales de nación.

El caso es que en estos últimos dos años, la aplicación de esas medidas coercitivas por parte del gobierno norteamericano llegaron a niveles de esquizofrenia y se implementaron con particular saña contra empresas y entidades que comerciaron con la Isla; se busca el aislamiento, la asfixia, la inmovilidad de Cuba, con el bloqueo más largo e inmoral de la historia del planeta, con el avieso propósito de ahogar a su pueblo y llevarlo a claudicar de su decisión de ser soberano e independiente. Para desinformar al mundo se suma por cierto la actitud siempre malsana de esas agencias internacionales de prensa, en cuya actitud permanente se percibe el anclaje a la anacrónica Doctrina Monroe con sus insinuaciones anexionistas, afirmando que lo que en Cuba falta "se debería a un fracaso de su gobierno"; o "que el socialismo es pobreza"; y atribuyendo cualesquier carencia a los resultados de la gestión pública, siempre esquivando referirse al bloqueo dirigido por EE.UU. y a las muchas agresiones terroristas de igual procedencia, causas únicas y decisivas de las limitaciones económicas de la Isla.

Aún hoy, 48 años después de haber sido escrita aquella sentencia que mencionábamos al comienzo de Lester Dewitt Mallory en 1960, la política de la Administración norteamericana continúa siendo dirigida a "causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno" en Cuba, con el propósito de hacer regresar a este país a la situación neocolonial en la que lo mantuvo durante más de medio siglo. Los cubanos han tenido que padecer, sobrevivir y desarrollarse en las particularmente difíciles condiciones que le impone la única superpotencia, que busca el aniquilamiento de la resistencia y el ejemplo de dignidad y soberanía de la nación cubana.

Pero el bloqueo imperialista a la Isla es una agresión matonesca mucho más grave y trascendente que lo expuesto en estas breves líneas. Nuestro Comité de Solidaridad con Cuba, Gladys Marín M., siente el deber de seguir trabajando en difundir la verdad de lo que ocurre con ese país amigo, con su Gobierno, su pueblo y su proceso revolucionario.

Si lo permites vamos a llegar periódicamente hasta ti con la realidad, porque sabemos que te interesa. Logremos juntos que Cuba tenga muchos más defensores con capacidad de diálogo…!!; ayúdanos a difundir la verdad, llevándola a las pantallas de muchos amigos, porque a quien no se informa, le es más difícil generar opiniones.

Multiplica esta información.

Defendamos a Cuba…!!